Cecilia rió suavemente, un sonido que era más aterrador que cualquier grito. Nicolás, trabajo para la firma de abogados más prestigiosa de la ciudad. Tenemos investigadores privados, acceso a registros médicos, testimonios de enfermeras y pacientes que han sido rechazados por tu consulta. La realidad golpeó a Nicolás como un tsunami.
Cecilia no había elegido trabajar para Mendoza en asociados por casualidad. Había elegido específicamente la firma que tenía los recursos para investigar y potencialmente destruir a médicos como él. ¿Todo esto es venganza? Nicolás preguntó sintiendo una mezcla de terror y admiración por la meticulosidad con la que Cecilia había planeado su nueva vida. No es venganza.
Cecilia respondió con una honestidad que era más devastadora que cualquier amenaza. Es protección. Protección para mi hijo y para mí misma, y protección para futuros pacientes que merecen recibir atención médica basada en necesidad, no en capacidad de pago.
En ese momento, Nicolás se enfrentó a una realización que le quitó todo el aire de los pulmones. Cecilia no estaba tratando de destruirlo por despecho. Estaba tratando de hacer del mundo un lugar mejor y él había resultado ser uno de los obstáculos que necesitaba remover. ¿Qué quieres de mí? Nicolás preguntó finalmente, su voz quebrada por la derrota total. Quiero que Santiago crezca en un mundo donde los médicos traten a todos los pacientes con dignidad.
Cecilia respondió mientras arrullaba suavemente a su hijo. Quiero que las mujeres no tengan que soportar años de humillación psicológica disfrazada de amor. Y quiero que mi hijo nunca piense que el éxito profesional le da derecho a tratar a otros como inferiores. Cada deseo era un espejo directo de los fallos de Nicolás como persona.
Se dio cuenta de que Cecilia había convertido su dolor personal en una misión profesional de justicia social. había tomado la peor experiencia de su vida y la había transformado en combustible para cambiar el mundo. ¿Y si cambio? Nicolás preguntó desesperadamente. ¿Y si me convierto en la persona que debería haber sido desde el principio? Cecilia lo miró durante un largo momento, como si estuviera evaluando si la pregunta era sincera o simplemente otra manipulación. Finalmente asintió lentamente.
Si realmente cambias, dijo con una calma que contrastaba con la intensidad de sus palabras. Si demuestras durante años, no meses, que puede ser un hombre decente y un médico ético, entonces tal vez algún día Santiago pueda conocer a su padre biológico. La declaración era una puerta entreabierta, pero Nicolás se dio cuenta de que las condiciones eran tan estrictas que prácticamente garantizaban que esa puerta permanecería cerrada para siempre. Cecilia no estaba ofreciéndole una segunda oportunidad, estaba
ofreciéndole la posibilidad teórica de ganarse una primera oportunidad real de ser padre. ¿Qué tendría que hacer?, Nicolás preguntó, aferrándose a esa posibilidad microscópica, como un hombre ahogándose se aferra a una rama. Primero, Cecilia comenzó a enumerar con la precisión de alguien que había pensado en esto durante meses.
Tendrías que cambiar completamente tu práctica médica, atender a todos los pacientes sin discriminación. Segundo, tendrías que someterte a terapia psicológica para trabajar en tus patrones de control y narcisismo. Tercero, tendrías que hacer trabajo comunitario real, no solo donaciones tax deductibles.
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