ELLA ESTABA A PUNTO DE DAR A LUZ… Y EL DOCTOR ERA SU EX ESPOSO, ÉL HIZO ALGO INCREÍBLE

Había estado hablando con el médico ginecólogo, confirmando el embarazo, planeando cómo darle la noticia más maravillosa de sus vidas. y él había destruido todo por pura paranoia. La persona con quien estabas hablando por teléfono, ya Nicolás, susurró sintiéndose físicamente enfermo. Era el doctor Mendoza. Cecilia confirmó con una calma devastadora.

Estaba preguntándole sobre síntomas del embarazo. Quería estar segura antes de decírtelo. Quería que fuera perfecto. Cada palabra era como un martillazo directo a su alma. Nicolás se dio cuenta de que había destruido el momento más hermoso de sus vidas por su propia inseguridad tóxica.

Había convertido la noticia de la paternidad en una tragedia de abandono. Cecilia, yo no sabía. Si hubiera sabido, Nicolás intentó encontrar palabras que pudieran reparar 9 meses de dolor. ¿Qué habrías hecho diferente? Cecilia preguntó con una honestidad brutal. ¿Te habrías quedado conmigo por obligación? ¿Habrías fingido amarme por el bebé o habrías encontrado otra razón para odiarme?” Las preguntas colgaron en el aire como bombas esperando explotar.

Nicolás se dio cuenta de que Cecilia había pasado 9 meses analizando cada aspecto de su relación, cada momento de toxicidad, cada señal de que su amor había estado construido sobre cimientos inestables. “Te amaba.” Nicolás dijo finalmente, su voz quebrándose con la admisión más honesta que había hecho en décadas. Te amo. Siempre te he amado. No.

Cecilia respondió con una firmeza que lo dejó sin aliento. Tú amabas la idea de poseerme. Amabas sentirte superior a mí. Amabas tener control sobre mí. Pero nunca me amaste a mí realmente. Cada acusación era como un visturí cortando directamente su autoengaño.

Nicolás se dio cuenta de que Cecilia había usado estos 9 meses para entender exactamente qué había estado mal en su matrimonio, mientras él había estado viviendo en una fantasía donde solo había cometido un error que podía repararse con disculpas. Dr. Herrera. La enfermera María lo alertó desde el otro lado del quirófano. Estamos listos para comenzar la cesárea.

Nicolás miró hacia Cecilia una última vez antes de ponerse la mascarilla quirúrgica. Sus ojos ya no mostraban furia, mostraban algo mucho peor, una paz resignada de alguien que había aceptado que algunas cosas simplemente no tenían reparación. “Salva a mi hijo, Cecilia”, le dijo por última vez. Es lo único que te pido. Mientras Nicolás se dirigía hacia el área estéril para comenzar la cirugía más importante de su vida, se dio cuenta de algo que le helaba la sangre.

Cecilia había dejado de luchar por su relación. No estaba tratando de castigarlo o hacerlo sufrir. Simplemente había seguido adelante sin él. Y esa indiferencia era infinitamente más devastadora que cualquier grito o lágrima.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.