Ella Llegó Para El Divorcio — Él Quedó Impactado Cuando La Vio — Estaba Embarazada De Siete Meses

Así que decidió ir.

Cara a cara. Última vez. Cerrar.

Y en ese camino, todavía no sabía si le contaría del bebé… hasta que lo viera a los ojos.

Ahora, en el despacho del notario, Alejandro la miraba como si alguien le hubiera arrancado el piso.

—¿Por qué…? —la voz le salió ronca—. ¿Por qué no me lo dijiste?

Victoria lo observó con calma.

—¿Y tú qué hubieras hecho? —preguntó, suave, pero filosa—. ¿Hubieras dejado el whisky, el trabajo, el “después”? ¿O solo hubieras encontrado otra excusa?

Alejandro tragó saliva. Recordó su propia voz aquella noche: necesito espacio. Recordó su cara de fastidio. Recordó cómo la dejó ir.

Se levantó de la silla y caminó hasta la ventana sin ver realmente la calle.

—Fui un idiota —dijo, y la frase le pesó como piedra—. Lo sabía… pero era más fácil fingir que tú exagerabas.

Victoria se tocó el vientre. El bebé se movió, como si respondiera al tono de la conversación.

—Yo también tuve miedo —confesó ella, la voz quebrándose por primera vez—. Miedo de hacerlo sola. Miedo de odiarte para siempre. Miedo de que nuestro hijo naciera con un hueco… y yo no pudiera llenarlo.

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