"Ella simplemente... echó raíces con nosotros." Historia...

Dos años enteros de su vida que parecían perdidos en el tiempo.

Vivía con Galina Stepanovna, la madre de Vitalik, sin licencia ni voz. Sin anillo, sin sello, sin seguridad sobre el futuro. Técnicamente, era una "pareja de hecho". En realidad, era mano de obra no remunerada.

Vitalik estaba cómodo.

Mamá estaba cerca. La comida estaba lista. Las camisas estaban limpias. Había dinero en casa, gracias a Tatyana. Él mismo hacía tiempo que había dejado de buscar trabajo. Siempre había una excusa: un salario bajo, malas condiciones, un jefe estúpido. Y su madre solo lo compadecía, lo encubría, ponía excusas.

Al principio todo parecía diferente.

En aquel entonces, Vitalik estaba confundido, destrozado. Había perdido su trabajo y había caído en la apatía. Dijo que necesitaba tiempo. Que se recuperaría. Que todo era temporal.

"Vivamos con mamá", dijo entonces. "Alquilaremos tu apartamento; necesitaremos el dinero".

Y Tatyana aceptó. Cambió su paz, sus hábitos, su propio espacio, por una "solución temporal". Alquiló su acogedor apartamento, donde cada cosa había sido elegida con cariño, y trasladó sus cosas a la casa de otra persona.

Lo temporal resultó ser permanente.

Tenía dos trabajos. Pagaba la comida. Aportó dinero al fondo común. Y, como respuesta, solo oyó reproches: cocinabas mal, no limpiabas bien, parecías cansada.

"Un hombre necesita una mujer bien cuidada", le gustaba repetir a Galina Stepanovna, sentada a la mesa con las uñas limadas. "Y mírate a ti misma".

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.