Etapa 1. La Puerta Donde Terminan los Cuentos de Hadas
"...Me llamo Vera. Soy su mujer", terminó la chica, haciendo una pausa como si esperara un aplauso. "Y vamos a tener un bebé".
Anton se estremeció como si le hubiera dado una descarga eléctrica. Demasiado tarde: la palabra ya había colgado en el pasillo y se había extendido por todo el apartamento como humo.
Katya lo miró, no a Vera. A su marido. La forma en que se le crispaban las comisuras de los labios, la forma en que se frotaba el cuello mecánicamente. El gesto le resultaba familiar: era lo que hacía cuando no sabía qué hacer con una mentira.
"Un bebé", repitió Katya con calma. "Interesante".
Vera esperaba algo más. Un escándalo. Un grito. Un lanzamiento de platos. Un destello de irritación brilló en sus ojos: "¿Por qué no se derrumba?". Era más conveniente así: la verdad podía quedar ahogada en el caos.
"Katya...", habló Anton apresuradamente, intentando recuperar el control de la situación. "De verdad... no sé quién es. Ella... está loca, yo..."
"Anton", Katya levantó la mano. "Silencio. Lo vas a arruinar todo otra vez."
Y ese "otra vez" fue más intenso que cualquier histeria.
Katya se hizo a un lado, cediendo el paso.
"Vera, entra. Ya que estás aquí, no montemos un escándalo. En la cocina. Hace calor ahí."
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