Ella vino a nuestra casa con noticias.

Anton se levantó de un salto:

"¡Esto es falso! Tú... ¡¿hackeaste mi teléfono?!"

"No es falso", Katya arqueó una ceja. "Y sí, lo vi. Compartimos una tableta, Anton. ¿Te acuerdas? La compraste tú mismo 'para la familia'. Se te olvidaba cerrar la sesión del Messenger.

Vera se levantó bruscamente de la silla.

"Anton... dijiste... dijiste que debería..." Se le quebró la voz. "¡Dijiste que esta era la única manera!"

Anton se acercó a ella:

"Vera, para." Lo malinterpretaste. Quise decir... bueno... solo una conversación...

Katya se recostó en su silla y bebió su té con calma.

"Qué curioso", dijo. "Una 'conversación' con la frase 'llora si tienes que llorar'."

Etapa 3. "El niño" como instrumento y la fatiga femenina que termina la actuación
Vera se recostó lentamente. Su audacia se había desvanecido. Lo que quedaba era el cansancio y la vergüenza incómoda de un hombre que de repente se dio cuenta de que no era una "mujer amada", sino material prescindible.

"Yo...", tragó saliva. "De verdad pensé que se iría. Dijo que no lo entendías. Que eras fría. Que solo hacías trabajo y casa...

Katya asintió.

"Claro que sí. Es lo habitual. 'La esposa no entiende, la esposa es fría, la esposa está ocupada'. Y tú eres la 'de verdad'. Dime, ¿por casualidad te prometió una 'nueva vida' en enero?" ¿O "en cuanto solucione el problema del apartamento"?

Vera no respondió, pero su mirada lo decía todo.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.