Aprendiendo a ser padre desde cero
Aprendió qué nana calmaba a cada bebé.
Aprendió a trenzar el cabello con dedos torpes.
Memorizó el ritmo de sus llantos.
El mundo exterior lo juzgaba con dureza.
Las madres en la escuela murmuraban sospechas.
Desconocidos en los supermercados lo miraban fijamente.
Una vez, un hombre le escupió a los pies y se burló: «Te arrepentirás de esto».
Pero el arrepentimiento nunca llegó.
En cambio, llegó la primera vez que las nueve rieron a la vez, llenando la casa de música.
Noches de tormenta cuando se iba la luz y las abrazaba hasta que se dormían en sus brazos.
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