Digo que no. Porque solo puedes abandonar a alguien si fuiste responsable de él desde el principio. Nunca fui responsable de la integridad de mi padre ni de la estabilidad de mi hermana. Solo fui responsable de la chica de la camilla, a la que le dijeron que dejara de ser dramática.
Soy dramática. Soy intensa. Soy una persona que ocupa espacio, que exige ser escuchada y que nunca más me disculparé por necesitar respirar.
El aire aquí, lejos de la gravedad de esta casa, es más limpio. Más nítido. Más real. Y por primera vez en mi vida, tengo suficiente para compartir, pero solo con quienes no intentan robármelo de los pulmones.
Salí del hospital ese día, pero no estaba dejando a una familia. Estaba reconciliándome conmigo misma. Y, al final, soy la única emergencia que he tenido que salvar.
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