"Para Nana, de mamá y papá".
Me incliné sobre la mesa. "¿De dónde sacaste esto? ¿Quién te lo vendió?".
El hombre detrás de la mesa levantó la vista de su crucigrama.
"Me lo vendió una joven esta mañana. Era alta, delgada y tenía una gran mata de pelo rizado".
Arqueó una ceja.
"Pero no más preguntas", continuó. "200 dólares. Lo tomas o lo dejas".
Se me secó la boca. Me agarré al borde de la mesa. ¿Esa descripción? Esa arandela. Era Nana.
Pagué los 200 dólares sin pestañear.
Llevé la pulsera a casa, agarrándola como a un salvavidas. Por primera vez en diez años, sostenía algo que ella había tocado.
**
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
