Todos hemos pasado por eso. Ese frasco de salsa para pasta. Esa botella de jalapeños encurtidos. Ese frasco de miel que lleva intacto desde el verano pasado. Has intentado golpear la tapa, pasarla por agua caliente, envolverla en un paño de cocina, incluso pedirle a alguien con "manos más fuertes" que lo intente. Nada.
Aquí es donde tus tijeras se convierten en tus aliadas:
Cierra las tijeras lo suficiente para que los dientes se junten, creando un agarre firme.
Sujeta la parte estriada al borde de la tapa atascada.
Gira. ¡Listo!
Los dientes entrelazados se clavan en el metal o el plástico, dándote ventaja mecánica y agarre antideslizante. Se acabaron los gritos a los frascos. Se acabaron las peticiones de ayuda. Solo tú, tus tijeras y un satisfactorio chasquido.
Consejo n.° 2: Abrir nueces sin cascanueces
¿Organizas una reunión de última hora y te das cuenta de que no tienes cascanueces? Tus tijeras te salvan.
Coloca la nuez o pacana rebelde entre las aspas dentadas y aprieta suave pero firmemente. Los dientes ejercen la presión justa para romper la cáscara sin pulverizar la nuez. No es elegante, pero funciona, y la sensación es increíblemente satisfactoria.
Consejo: Coloca la nuez en un paño de cocina para evitar que se desprendan los fragmentos de la cáscara.
Consejo n.° 3: Quita grapas y sujetadores difíciles
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