escondía sus libros de medicina entre los ladrillos de la obra. La millonaria observaba en silencio, intrigada por aquel albañil que estudiaba en los descansos.

Sofía se situó a su lado, sus hombros casi tocándose. No tienes que agradecerme. He disfrutado cada momento, incluso estar en este apartamento diminuto. Especialmente eso, respondió ella con una sonrisa. Es un verdadero hogar, Rafael. está lleno de vida, de sueños, no como mi casa actual, con todas esas habitaciones vacías que nunca uso. Rafael la observó de reojo, sorprendido por la melancolía en su voz.

“¿Te sientes sola allí la mayor parte del tiempo?”, admitió Sofía. Supongo que por eso estoy tan ilusionada con la mansión nueva. Es la oportunidad de crear algo que realmente refleje quién quiero ser, no solo lo que heredé. ¿Y quién quiere ser Sofía Valverde? Preguntó Rafael suavemente.

Ella guardó silencio un momento, contemplando las luces de la ciudad que se extendían bajo ellos. alguien que importa, no por su apellido o su dinero, sino por lo que aporta al mundo. Hizo una pausa. Alguien como tú. Rafael se giró para mirarla completamente, sorprendido. Como yo. Soy solo un albañil que intenta convertirse en médico. Eres mucho más que eso, respondió Sofía con intensidad.

Eres un hombre que persigue sus sueños contra todo pronóstico. Un padre que está creando un futuro mejor para su hijo. Alguien que nunca ha sacrificado su dignidad, incluso cuando habría sido más fácil hacerlo. Respiró hondo. Desde que te conocí me has hecho cuestionar todo lo que daba por sentado.

Las palabras flotaron entre ellos cargadas de significado. Rafael sintió que algo se desataba en su interior, una esperanza que había mantenido firmemente controlada. Sofía comenzó, pero ella posó suavemente un dedo sobre sus labios. No digas nada aún, susurró. Ambos sabemos que hay mucho en juego. Nuestros mundos, nuestras responsabilidades. Retiró su mano lentamente.

Pero quiero que sepas que para mí ya no hay vuelta atrás. Aquella noche, cuando Sofía finalmente se marchó, Rafael permaneció largo rato en el balcón intentando procesar todo lo sucedido. Por primera vez en años permitió que la esperanza floreciera libremente en su corazón, sin las restricciones que siempre se había impuesto.

Al día siguiente, cuando regresó al trabajo dejando a Diego al cuidado de Carmen, encontró la obra inusualmente agitada. Francisco lo llamó apenas lo vio llegar. “¿Has visto las noticias, Rafa?”, preguntó el capataz mostrándole su teléfono. En la pantalla un titular destacaba: “Sofía Valverde, heredera del Imperio Cosmético, anuncia programa revolucionario de becas para trabajadores.

Junto al texto, una fotografía de Sofía en una rueda de prensa, elegante y determinada como siempre. Lo anunció ayer por la tarde”, explicó Francisco. “Dicen que destinará millones a financiar estudios universitarios para trabajadores de la construcción y sus hijos. ¿Tú sabías algo de esto?”, Rafael asintió lentamente. Estábamos trabajando en el proyecto, pero no sabía que ya lo había anunciado oficialmente.

Francisco Silvó impresionado, pues te ha mencionado que aquí, mira, Francisco desplazó la pantalla hasta otro párrafo. Este programa nace de la inspiración de personas como Rafael Suárez, un trabajador de mi proyecto actual, quien compagina su labor en la construcción. con estudios de medicina, demostrando que el talento y la determinación existen en todos los ámbitos de nuestra sociedad.

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