"¿Para qué necesito esto?", pregunté en voz baja.
"Porque solo tú puedes ver lo que está oculto", respondió la chica. "Y si tienes cuidado, puedes evitar el peligro."
Capítulo 8. Señales Nocturnas
Esa noche, volví a encender la grabadora y decidí quedarme en casa para ver si el susurro se repetía. La habitación estaba en silencio, solo una ligera brisa golpeaba la ventana. De repente, oí un sonido apenas audible: el suave crujido de una puerta afuera, como si alguien rodeara la entrada con cuidado.
Contuve la respiración. La voz de la chica se escuchó a través de la grabación:
"No salgas primero..."
En la pantalla del teléfono, noté movimiento: una sombra que pasaba por la ventana. Pero cuando miré afuera, la calle estaba vacía.
"Esto es imposible...", susurré para mí.
Los sonidos se repetían cada pocos minutos: pasos, crujidos, un ligero zumbido. Pero lo más extraño fue que la grabadora los grabó con claridad y nitidez, aunque yo no podía oír nada con mis propios oídos.
Capítulo 9. El Diario Secreto
Al día siguiente, decidí volver con la chica. Estaba de pie frente a la misma casa donde vi por primera vez a la gitana y a su hija.
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