4. Piel engrosada o escamosa
Con el tiempo, el rascado repetido puede provocar que la piel se engrose, una afección conocida como liquenificación. Las zonas afectadas pueden tener un aspecto coriáceo, escamoso o agrietado, especialmente en casos crónicos.
5. Pequeños bultos o ampollas
Algunas personas desarrollan pequeños bultos que pueden supurar líquido al rascarse. Estos bultos pueden formar costras e infectarse si no se tratan adecuadamente. Esto es más común durante los brotes.
6. Decoloración de la piel
Tras la disminución de la inflamación, el eccema puede dejar zonas de piel más claras o más oscuras. Esta decoloración puede durar semanas o meses y es más notoria en personas con tonos de piel más oscuros.
7. Zonas comúnmente afectadas

El eccema puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero suele afectar zonas específicas como:
Las manos y los dedos
La parte interna de los codos y detrás de las rodillas
La cara y el cuello
Los tobillos y los pies
En los bebés, el eccema suele aparecer en las mejillas y el cuero cabelludo.
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