"No".
Y entonces fue cuando Olivia —Linda— deslizó los papeles del divorcio sobre mi impecable mostrador.
Ya firmados.
La estrategia era sencilla. O aceptaba que vivieran conmigo o lo perdía todo.
Ella esperaba que cediera.
Esperaba lágrimas.
Esperaba sumisión.
No se dio cuenta de que había estado esperando este momento exacto.
Así que firmé.
Sin dudarlo.
Sin drama.
Luego empaqué mis cosas y me fui.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
