“No.” Mi voz se endureció. “Tú los elegiste siempre. Ahora no puedes elegirme a mí.”
Intentó hablar de nuevo, pero colgué.
Lo bloqueé.
Luego Olivia.
Luego Kelly.
Durante tres horas, mi teléfono permaneció en silencio.
Y por primera vez en años, pude respirar sin sentir que necesitaba permiso.
Pero la paz no perdura cuando desbaratas los planes de un abusador.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
