Mientras tanto, Sofía recibió una carta de agradecimiento personal, junto con una recompensa económica generosa y la promesa de Javier de que su valentía no pasaría desapercibida en la industria. Su vida había cambiado para siempre, no por dinero, sino por el reconocimiento de que hizo lo correcto cuando nadie más se atrevía.
Esa noche, Javier se sentó frente a la ventana de su penthouse, observando las luces de Mendoza brillar en la distancia. Alzó su copa de champán nuevamente, solo, pero con una sensación de victoria que ningún acuerdo prenupcial ni riqueza material podrían igualar. Susurró para sí mismo:
—“Algunas batallas no se ganan con dinero… sino con coraje y justicia.”
Y por primera vez en mucho tiempo, Javier Monteiro se permitió sonreír, sabiendo que el peligro había sido evitado gracias a la valentía de alguien dispuesto a hacer lo correcto. La lección quedaría marcada en su memoria para siempre: incluso en un mundo de poder y traición, el verdadero valor reside en quienes actúan con integridad.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
