Se quedaron paralizados.
—¿Qué es esto?
—¡¿Qué?! —espetó.
—La realidad —dije con calma.
Abrió el sobre.
Dentro:
La escritura: yo, única propietaria.
Revocación de acceso.
Aviso legal.
Prueba de transferencias no autorizadas.
Y una transcripción.
Su voz.
—Esta casa es mía.
—Yo estoy al mando.
—Valeria se adaptará.
Su expresión se ensombreció.
—¿Me grabaste?
—La casa graba las áreas comunes. Firmaste el acuerdo.
Su familia guardó silencio.
Entonces llegó a la última página.
Y lo supe…
Todo estaba a punto de desmoronarse.
—Eso es ilegal —murmuró.
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