Su expresión se descompuso.
—¿Me grabaste?
—La casa graba las áreas comunes. Firmaste el acuerdo.
Su familia guardó silencio.
Entonces llegó a la última página.
Y lo supe…
Todo estaba a punto de desmoronarse.
—Eso es ilegal —murmuró.
Pero él ya sabía que no lo era.
La última página lo confirmaba todo:
Una denuncia formal.
Malversación de fondos.
Acceso no autorizado.
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