Sarah se une a ella.
Durante un almuerzo de dos horas en un bistró donde los aperitivos costaban más que mi factura semanal de gas.
Bolsas de la compra. Risas. Sin tanque de oxígeno, sin vías intravenosas, sin amarilleamiento en la piel del paciente al final de la vía.
“También revisé las bases de datos de los hospitales locales a través de mis contactos”, añadió Rodríguez. “Linda Morrison no ha sido hospitalizada en oncología en este condado en tres años. Hace seis semanas, tuvo una revisión de rutina: resultados perfectos. Su doctora, Patricia Vance, incluso comentó que goza de ‘excelente salud para su edad’”.
Sentí que el aire abandonaba mis pulmones. Esto no era solo una mentira: era un modelo de negocio.
“Hay una recaudación de fondos en línea, ¿verdad?”, preguntó Rodríguez.
Busqué el nombre de Sarah. Lo encontré. “La última pelea de Linda”. Una foto mostraba a Linda en una cama de hospital —probablemente la alquilada para el programa— con tubos nasales conectados a… nada. Una clase magistral de puesta en escena. El total ascendió a casi 23.000 dólares. Conocido mío: amigos de la universidad, vecinos, incluso mi hermano, había donado.
“Ahora sí que estamos hablando de delitos graves”, dijo Rodríguez. “Fraude electrónico. Robo con engaños. Fraude a organizaciones benéficas. Y si no lo denuncias y estás en estas cuentas, te arriesgas a ser considerado cómplice”.
En ese momento, comprendí que la mujer que amaba nunca había existido. Era una coordinadora de marketing que acababa de encontrar el producto perfecto: la muerte de una madre.
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## La Respuesta Legal
Esa noche, no volví a casa. Reservé una habitación de hotel y llamé a Alexandra Martínez, una abogada de familia conocida por gestionar divorcios muy contenciosos con la precisión de un cirujano.
“Tenemos que actuar rápido”, me dijo a la mañana siguiente en su despacho con paredes de cristal. Si se da cuenta de que lo sabes, vaciará las cuentas y desaparecerá. Necesitamos un procedimiento para obtener los extractos de cobro y una orden judicial temporal que le impida acceder a los fondos conjuntos.
Le mostré la carta médica que Rodríguez había conseguido del consultorio del Dr. Vance.
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