La caja de Krispy Kreme que descansaba sobre mi antebrazo todavía olía a levadura tibia, glaseado de vainilla y ese inconfundible aroma de la indulgencia del sábado por la mañana.

Sarah era un desastre de rímel y lágrimas, esta vez de verdad. Pero Linda... Linda era diferente. Incluso cuando las esposas hicieron clic, me miró con un odio frío y depredador.

"Nos destruiste", susurró. "Tuviste una buena vida y la desperdiciaste por casi nada".

"Yo no la desperdicié, Linda", dije. Simplemente dejé de ser yo quien pagaba por la mentira.

Cuando los llevaron a los autos, volví a la camioneta. Lucas miraba por la ventana, con la cara pegada al cristal. Subí, respiré hondo y miré a mi hijo.

"¿Adónde va mamá?", preguntó.

"Mamá tomó muy malas decisiones, Lucas", respondí con la voz temblorosa. "Tiene que hablar con la policía. Vamos a casa del tío Daniel un rato".

"¿Y la abuela sigue enferma?"

"La abuela nunca estuvo enferma, campeón", dije. "Esa fue la mayor mentira".

## El Juicio de la Década

En una ciudad tan grande como Houston, este tipo de historias suelen perderse entre el ruido. Pero los "estafadores del cáncer" se convirtieron en una obsesión local. El Canal 2 lo recogió. Mostraron las fotos del "antes/después": la cama de hospital montada frente al estudio de yoga, que había sido filmada bajo vigilancia.

La acusación fue implacable. Sarah y Linda fueron acusadas de varios delitos:

**Falsificación y uso de documentos falsificados/fraude electrónico**: usar internet para recaudar fondos fraudulentamente.

**Robo mediante engaño**: obtener dinero con falsas promesas.

**Fraude benéfico**: un delito específico, severamente castigado.

Declarar fue lo más difícil. Tuve que comparecer ante el tribunal y admitir que había sido el principal facilitador durante seis semanas. Tuve que mostrar las transferencias bancarias. Tuve que mirar a mi esposa —con quien pensé que envejecería— y llamarla criminal.

La defensa intentó argumentar un "dificultad temporal de juicio" debido a la tensión financiera. Intentaron afirmar que Linda realmente creía que estaba enferma (somatización). Pero el testimonio del Dr. Vance fue la gota que colmó el vaso.

"La Sra. Morrison era plenamente consciente de su condición", declaró. "Durante la visita, bromeó diciendo que aún conservaba el corazón de una mujer joven".

El jurado tardó cuatro horas en emitir un veredicto. Cumplido.

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