La casa que había que defender

Le temblaban las manos. Abrió el sobre y vio una copia del contrato de compraventa de la dacha y... un recibo de Oleg. El auténtico, firmado el día de la compra del apartamento:
"Recibido de Nina Ivanovna y Pyotr Alekseevich fondos por valor de... para la compra de vivienda para Marina".

Marina se sentó en el suelo. Algo la impactó: su madre lo entendía todo. Sabía que en la vida no solo hay amor, sino también juicio.

Marina apretó el sobre contra su pecho y lloró por primera vez, en silencio, sin desfallecer. No eran lágrimas de desesperación. Eran las lágrimas de alguien a quien por fin le habían dado un arma.

Etapa 4. Sveta, la barriga y la conversación en el aparcamiento
Unos días después, Marina vio a Svetlana por primera vez, a la misma "Sveta del departamento legal". Por pura casualidad: cerca del juzgado, en el aparcamiento donde Marina había llegado para ver a su abogado.

Svetlana estaba de pie junto al coche de Oleg, agarrándose el vientre. Joven, bien arreglada, con una expresión que decía: "Estoy embarazada, así que me deben algo".

Oleg le decía algo rápidamente.

Levantó la vista con nerviosismo. Luego levantó la cabeza y vio a Marina.

Y entonces ocurrió algo extraño: Svetlana también la miró con atención, como si viera a una persona real por primera vez, no a un "ex".

Marina no tenía intención de acercarse. Pero Svetlana dio un paso de repente.

"¿Eres Marina?", preguntó, sin rudeza, incluso... con vacilación.

"Sí", respondió Marina.

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