La continuación de la historia

Emma subió los escalones, saludó brevemente y recibió la distinción. Habló con sencillez, sin grandilocuencia. De los niños. De las personas que ayudan en silencio. De la responsabilidad.

Lucas sentía cómo las miradas se volvían hacia él. Susurros. Sorpresa. Algunos de aquellos con los que había hablado momentos antes ahora le daban una palmada en el hombro, sonriendo de una forma muy distinta.

— No sabía que tu esposa era… —empezó alguien.

Él no respondió.

Tras la ceremonia, Emma bajó del escenario. La gente se acercaba a ella, le estrechaba la mano, le pedía reuniones, proyectos en común. Lucas se abrió paso entre la multitud con un nudo en la garganta.

— Emma… yo… no lo sabía.

Ella lo miró con calma. En sus ojos no había ni rabia ni triunfo.

— Lo sé.

— ¿Por qué nunca me lo dijiste?

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