“La corrió de su propia casa llamándola ‘inútil’… pero tres días después terminó rogándole entre deudas, fraudes y amenazas.”

Una mañana recibí un mensaje desconocido.

Rodrigo:
Estoy yendo a terapia.
Gracias por lo que fuiste. Lamento todo. Ojalá la vida te trate mejor de lo que yo lo hice.

Lo pensé un momento y contesté:

Lorena:
Ojalá la vida también sea más buena contigo.

No era perdón completo.
Pero era cierre.

Me vi reflejada en la ventana del café: firme, libre, completa.

A veces necesitamos que alguien nos subestime…
para recordar de qué estamos hechas.

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