El dinero que desaparecía
Al revisar algunas cuentas bancarias, descubrí que cada semana retiraba grandes sumas de dinero en efectivo. No eran cientos ni miles… eran millones de pesos que desaparecían sin explicación. Cuando le preguntaba, respondía con evasivas: “No te preocupes, es para algo importante”.
La sospecha creció en mi mente. Todo apuntaba a lo mismo: un amante oculto. ¿Quién era ese hombre por el que arriesgaba tanto? ¿Qué secreto podía justificar ese derroche?
La decisión de seguirla
La intriga me consumía. No podía dormir, imaginando escenarios: chantaje, infidelidad, deudas ocultas… Hasta que una noche decidí seguirla en silencio.
Ella salió como siempre, bolso en mano, caminando rápido entre las calles oscuras del barrio. Yo la seguí a distancia, con el corazón latiendo desbocado.
Después de varias cuadras, dobló en una calle casi desierta y entró en un hotel de mala muerte, de esos que apenas iluminan con un par de focos y parecen tragarse los secretos de quienes cruzan su puerta.
El momento de la verdad
La vi subir las escaleras hasta el segundo piso y entrar en una habitación. Mis piernas temblaban. Todo parecía confirmar mis peores sospechas.
Esperé unos segundos y luego, dominado por el impulso, subí tras ella. Con la adrenalina a tope, abrí la puerta de un golpe.
Lo que vi adentro me dejó sin aliento.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
