La doble y atormentada vida de juan gabriel era mucho más oscura de lo que imaginábamos…

Pero él personalmente nunca pudo vivir esos mensajes hermosos que predicaba en cada canción. Nunca pudo amar abiertamente sin miedo a las consecuencias. Nunca pudo ser aceptado completamente por exactamente quién era, sin tener que esconder partes fundamentales. Nunca pudo vivir su verdad completa sin pagar un precio profesional devastador. Fue un niño abandonado que nunca realmente dejó de buscar desesperadamente el amor incondicional que su madre no pudo darle por enfermedad mental. un hombre que tuvo cuatro hijos biológicos, pero que nunca supo ser padre presente porque nunca tuvo uno que le enseñara cómo se hace.

Un artista que conquistó literalmente el mundo entero, pero que nunca conquistó la libertad simple de ser Alberto sin consecuencias. un genio que escribió las canciones de amor más hermosas y desgarradoras, pero que posiblemente nunca experimentó ese amor sin condiciones ni reservas para sí mismo. Juan Gabriel nos dio generosamente la banda sonora completa de nuestras vidas. Nos dio canciones que expresaban perfectamente lo que no podíamos decir con palabras normales. Nos hizo llorar en momentos de dolor imposible. Nos hizo bailar en momentos de alegría pura.

nos acompañó en absolutamente cada etapa importante de la vida, en bodas llenas de esperanza y funerales llenos de dolor, en celebraciones y despedidas. Su voz era la voz que todos usábamos cuando la nuestra propia no era suficiente para expresar lo que sentíamos. Pero él, el hombre real detrás de esas canciones inmortales, Alberto Aguilera, nunca se permitió sentir completamente y sin miedo lo que sus canciones expresaban tan bellamente. Nunca se permitió ser completamente vulnerable ante alguien. Nunca se permitió vivir sin la máscara protectora que construyó cuando tenía apenas 13 años y decidió que Alberto tenía que morir para que Juan Gabriel pudiera nacer y sobrevivir.

Descansa en paz, Juan Gabriel, o mejor dicho, descansa finalmente en paz, Alberto, porque quizás únicamente en la muerte pudiste ser ambos simultáneamente. genio admirado y el niño herido, la leyenda inmortal y el humano profundamente roto, el que conquistó el mundo entero y el que solo quería que su madre volviera por él, el divo adorado por millones y el niño solitario del internado que nunca dejó de sentirse completamente abandonado.

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