La doble y atormentada vida de juan gabriel era mucho más oscura de lo que imaginábamos…

En las escaleras de edificios cuando hacía frío, a veces debajo de puentes junto a otros indigentes, que al menos no lo juzgaban ni lo golpeaban. Comía lo que conseguía, lo que la gente le daba por lástima cuando cantaba en las esquinas, lo que encontraba en la basura de los restaurantes al final del día. y cantaba, cantaba todo el tiempo en las esquinas concurridas por monedas, en los mercados por comida, en las cantinas, arriesgándose a que lo corrieran por ser menor de edad, pero donde a veces los borrachos eran generosos.

Y fue en una de esas cantinas a finales de 1965, donde conoció a la persona que cambiaría su vida para siempre. un hombre llamado Juan Contreras, dueño de un bar que años después se haría legendario por una canción que Alberto escribiría sobre él. El bar se llamaba Noa Noa y Juan Contreras vio algo en ese adolescente flaco, mugriento, con ropa sucia y zapatos rotos, que cantaba con una desesperación que iba más allá de querer dinero para comer.

Era la desesperación de alguien que necesitaba ser visto, ser escuchado, ser reconocido como alguien que existe y que importa. Juan le ofreció trabajo cantar todas las noches en su barrio fijo. Le ofreció un cuarto pequeño donde dormir en la parte de atrás del establecimiento. Le ofreció comida regular y algo más importante que todo eso junto. Le ofreció respeto. Lo trató como si fuera alguien cuando Alberto había pasado toda su vida sintiéndose como nadie, como algo desechable, como un error que nunca debió haber nacido.

Y fue ahí cantando noche tras noche en ese bar de Ciudad Juárez, donde Alberto Aguilera Baladés decidió algo fundamental para su supervivencia. Decidió que Alberto tenía que morir, que Alberto era el niño abandonado, el niño del internado, el niño golpeado y humillado, que todos consideraban menos que los demás. Y si quería triunfar, si quería ser alguien, necesitaba crear un personaje completamente nuevo, alguien que no cargara todo ese dolor, alguien que pudiera ser fuerte cuando Alberto se sentía débil.

Eligió el nombre Juan Gabriel con cuidado deliberado y significado profundo. Juan por Juan Contreras, el primer hombre en su vida que lo trató con dignidad y respeto, el primero que creyó en él cuando nadie más lo hacía. Y Gabriel por su padre ausente, el padre que lo había abandonado antes de conocerlo, el padre cuyo nombre llevaba como apellido, pero a quien nunca conoció. Era una forma de honrar al hombre que le dio una oportunidad cuando más la necesitaba y también una forma de reclamar algo del hombre que le dio la vida, pero nada más.

Juan Gabriel nació en ese bar de Ciudad Juárez y Alberto comenzó su lenta desaparición. se convirtió en algo que Juan Gabriel guardaba en un lugar secreto y oscuro, algo que solo salía cuando estaba completamente solo en una habitación de hotel en medio de la noche, algo que eventualmente casi desapareció por completo. Porque para que Juan Gabriel viviera, Alberto tenía que morir. Y esta historia ya te tiene completamente atrapado. Si necesitas saber cómo ese niño abandonado se convirtió en la leyenda más grande de México, suscríbete ahora y activa la campanita, porque lo que viene después es la transformación más increíble y más triste que verás.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.