La Doctora de la Prisión Que Descubrió Que Todas las Reclusas Estaban Embarazadas — Pero Lo Que Sus Cámaras Secretas Revelaron Dejó a Todos Sin Palabras

La única explicación posible era la que nadie se atrevía a decir en voz alta:
algo estaba ocurriendo fuera del alcance de las cámaras.

Elena ordenó otra prueba.
Luego otra más.
Todas salieron positivas.

Cuando llevó los reportes al alcaide Samuel Pérez, su rostro se tornó pálido.

—Eso es imposible —murmuró—. Hazlo de nuevo.

Pero en dos semanas, Mara no fue la única.
Tres mujeres más —de módulos distintos— mostraron los mismos resultados.

El alcaide ordenó un encierro interno.
Las celdas fueron registradas dos veces al día.
Las reclusas interrogadas durante horas, acusadas de mentir o de buscar atención.
Pero las pruebas no mentían.

—¿Cómo puede pasar esto en un lugar sin hombres? —susurró una guardia.

—Sin hombres… —respondió otra en voz baja— que sepamos.

La noticia se extendió como fuego por los pasillos.
Algunas reclusas estaban aterradas; otras lo tomaban como una maldición o un milagro.

Los rumores crecieron: historias de ruidos extraños, experimentos secretos, castigos divinos.

Algunas juraban escuchar pasos suaves por las noches, rejillas de ventilación moviéndose, susurros detrás de las paredes.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.