La hija del multimillonario no ha hablado desde que nació… hasta que el pobre chico negro hizo lo impensable…

💼 Presión del mundo exterior
La noticia del progreso de Eva no se quedó contenida en la propiedad Whitaker.

Tres semanas después de que Eva le hablara a Malik, Henry recibió una llamada inesperada de un miembro de la junta.

—Henry —dijo el hombre con voz pulida—, he estado escuchando cosas interesantes sobre tu hija.

Henry se tensó. —¿De quién?

El hombre soltó una risita. —La información viaja, amigo. El mundo filantrópico está hablando. Tu hija—silenciosa siete años—habla ahora gracias a un… joven del Bronx. Es el tipo de historia que inspira donantes. Podrías hacer un anuncio público. Imagina la prensa.

A Henry se le apretó la mandíbula.

—¿Quieres convertir las primeras palabras de mi hija en un truco de relaciones públicas? —preguntó, frío.

—No un truco—una oportunidad.

—Mi hija no es una oportunidad.

Colgó.

Pero las llamadas no pararon.

La esposa de un senador quería a Eva en una gala benéfica.
Un productor de documentales ofrecía una cifra de seis dígitos.
Una corporación tecnológica pedía “acceso a la dinámica terapéutica para fines de investigación”.

Henry rechazó todo.

Protegería esa conexión frágil aunque tuviera que quemar puentes en el mundo filantrópico.

Pero la presión crecía.

La junta de la fundación agendó una reunión para “discutir oportunidades estratégicas de medios”.

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