Malik forzó una sonrisa. —Promesa.
Pero cuando se alejó, Eva se aferró a la pierna de Henry.
—Papá… Malik triste —susurró.
Henry la cargó con suavidad.
—Lo sé, amor —murmuró—. Lo sé.
Y se preguntó—
¿había pasado algo por alto?
🌃 La noche en que Henry siguió a Malik
Dos noches después, Henry no pudo dormir.
La cara de Malik—la duda, el cansancio—no se le iba de la cabeza.
A las once de la noche se puso un abrigo, salió sin hacer ruido y condujo él mismo—sin chofer, sin seguridad—hasta el Bronx.
Estacionó a una cuadra del edificio y caminó.
Las luces parpadeaban en el pasillo.
Un bebé lloraba detrás de una puerta.
Una pareja discutía detrás de otra.
El edificio olía un poco a cebolla frita y humedad.
Subió las escaleras.
Y entonces lo oyó—
La voz de Malik.
Baja.
Urgente.
—No, Lewis, está bien. Yo lo hago.
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