Henry había visto a niños desmoronarse bajo presiones mucho menos pesadas que esa.
Pero Malik no se estaba desmoronando.
Estaba cargando a todos.
Henry se fue en silencio, sin ser visto.
En el coche, se quedó agarrando el volante, la mandíbula apretada, con una realización que le dolió como un golpe:
Él necesitaba a Malik.
Eva necesitaba a Malik.
Pero la familia de Malik necesitaba a Malik más.
Y Henry Whitaker—que podía comprar satélites y mover gobiernos—no tenía derecho a exigirle más a un chico que ya estaba salvando su propio mundo todos los días.
🏙️ La oferta que cambió todo
A la mañana siguiente, Henry llamó a la señora Turner.
—¿Sí? —contestó ella, con la voz cansada.
—Señora Turner —dijo Henry con suavidad—, habla Henry Whitaker.
Pausa.
—¿Malik está en problemas? —preguntó de inmediato.
—No. No lo está. Pero… ¿puedo pasar?
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