LA HUMILDE EMPLEADA LLEVA A SU HIJITA AL TRABAJO… Y EL GESTO DEL MILLONARIO DEJÓ A TODOS EN SHOCKS

Él soltó una risa corta sin poder evitarlo. Claudia levantó la vista y sus ojos se encontraron. Ese momento fue como una pausa, una de esas que lo cambian todo. Aunque nadie diga nada, Leonardo se quedó en silencio mirándola. Ella no lo apartó la mirada. Estaba cansada de fingir que todo estaba bien. Después de unos segundos, él se levantó.

“¿Puedes venir un momento después de terminar?” Claudia solo asintió. Pasaron las horas con el corazón latiendo más fuerte de lo normal. A las 6, cuando terminó todo lo que tenía que hacer, dejó a Renata con Marta y fue al despacho. Leonardo estaba ahí de pie junto a la ventana. Cuando entró, se dio la vuelta.

“Claudia, lo siento”, dijo sin rodeos. Sé que he estado distante y también sé que no es justo. Claudia no dijo nada. Espero. No ha sido fácil. Me cuesta entender lo que estoy sintiendo. Me cuesta aceptarlo. Y cuando Julieta vino a meter cizaña, no supe cómo reaccionar. Me hizo sentir culpable. Me habló de Daniela, me hizo recordar cosas.

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