La primera mañana sin él en una casa vacía: cuando el dolor cubre, pero con él llega la claridad

"¿De verdad vas a... deshacerte de todo?"

Sonrió, cansada, sin enojo.

"Andrey", dijo en voz baja, "no te voy a 'llevar'. Simplemente no voy a renunciar a lo que es mío y de los niños. Tú mismo decidiste irte. Y elegiste cómo será tu vida de ahora en adelante".

"Me siento mal", exhaló.

"Yo también me sentí mal", respondió Natalya. "Pero no me fui entonces. Me quedé y resistí. Y ahora te toca a ti crecer".

Terminó la llamada y colgó el teléfono.

Afuera llovía, pero adentro brillaba la luz.

Porque Andrey por fin sabía quién era realmente su esposa.

No "la tranquila Natasha".
No "la fea".
No "¿adónde irá?".

Sino una mujer que sabe guardar silencio y, mejor aún, protegerse.

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