Andréi palideció.
“Tú... todo este tiempo…”
“He sido adulta todo este tiempo”, respondió Natalia. “Simplemente no te has dado cuenta”.
Intentó volver a su tono habitual:
“Nata, lo entiendes... Lera... ella... ella me apoya. Te has vuelto fría…”
Natalia lo miró con calma:
“Me he cansado. Son dos cosas distintas. Y si confundes la fatiga de una mujer que lleva una casa y unos hijos con 'frialdad', entonces no me has visto en veinte años”.
Andréi apretó la mandíbula:
“¿Quieres destruirme?”
“No”, respondió Natalia. “Quiero que salgas de mi vida tan tranquila como entraste. Pero con lo que legalmente te pertenece. Nada más”.
Se puso de pie.
“Te arrepentirás”.
Natalya sonrió en voz baja:
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