LAS CUATRO CHICAS DESAPARECIDAS — Y EL SECRETO QUE DESPERTÓ TRAS 34 AÑOS

La llevó a la luz… y al abrirla, Eusebio se quedó paralizado.

Dentro había fotografías de las cuatro chicas —algunas tomadas dentro del instituto, otras en un lugar desconocido—; planos dibujados a mano; anotaciones de horarios; listas de nombres; y al final… una carta fechada en marzo de 1991.

La letra temblaba.
El remitente: Julia Arjona.

Con las manos heladas y el pulso acelerado, Eusebio comprendió que no podía ignorar aquello. Durante años, quizá sin darse cuenta, había estado guardando un secreto terrible.

Y ahora, por primera vez en tres décadas, algo se estaba moviendo.

—Tengo que enseñarle esto a alguien… —murmuró.

Pero antes, quería leer la carta.

Y lo que encontró dentro cambiaría para siempre la versión oficial de la historia…

La carta estaba escrita a mano con tinta azul ya desvaída. Algunas palabras se habían corrido por la humedad, pero el contenido seguía siendo perfectamente legible. Eusebio empezó a leer sentado en el banco del pasillo, como si necesitara un apoyo físico para soportar lo que estaba a punto de descubrir.

“Si alguien encuentra estas líneas, por favor, no nos juzgue. No nos quedaba otro camino.”

Julia explicaba que, al principio, ninguna de ellas había planeado nada. Cada una enfrentó el embarazo a su manera: miedo, vergüenza, confusión. Lo extraño era que las cuatro descubrieron casi al mismo tiempo que estaban esperando un bebé.

Ninguna tenía una relación estable.
Ninguna quería decir quién era el padre.

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