Tres años después de su partida, recibió una carta. Una carta de verdad, en papel. La letra le resultaba familiar.
Khalid escribió secamente.
Le informó que su hijo mayor se casaba. Que la dinastía florecía. Que podía estar orgullosa de haber cumplido con su deber.
Al final estaba la frase:
"Siempre has sido una esposa digna".
Layla contempló esas palabras durante un buen rato. Luego dobló la carta con cuidado y la guardó en un cajón.
Esa noche, por primera vez, no lloró.
11. Encuentro Años Después
Se conocieron por casualidad, en una conferencia internacional. Él había envejecido, pero su postura seguía igual de erguida. Ella había cambiado aún más.
Khalid no la reconoció al instante.
"Leyla", dijo, como si estuviera probando un nombre. "Te ves bien".
"Soy Lena otra vez", respondió ella con calma.
Frunció el ceño.
"Siempre has sido testaruda".
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