Sergey echó un vistazo al patio, la casa, los impecables parterres.
"Me di cuenta de eso entonces... ambos perdimos mucho. Y tenías razón. No solo por la dacha."
Habló en voz baja, casi con cautela, como si temiera dar un paso más.
"No vine a hacer las paces", añadió rápidamente. "Solo... quería decir esto en persona."
Irina sintió una extraña calma. Sin ira, sin dolor, solo claridad.
"Gracias por decírmelo", respondió. "Pero sabes... a veces la comprensión llega demasiado tarde."
Sergey asintió. Era evidente que se lo esperaba.
Se sentaron en la terraza y tomaron té. Sin recriminaciones, sin discusiones. Solo dos personas que una vez compartieron una vida y ahora seguían caminos diferentes. Tras la partida de Sergey, Irina lo observó irse un buen rato. Luego regresó al parterre y continuó trabajando como si nada importante hubiera pasado.
Porque lo verdaderamente importante ya había sucedido.
Dejó de poner excusas.
Dejó de dejar entrar a la gente a su casa sin preguntar.
Dejó de vivir según las viejas costumbres.
La dacha ya no era un lugar de conflictos y recuerdos. Se había convertido en un símbolo de la nueva Irina: tranquila, segura y libre.
Y esto, curiosamente, era solo el principio.
El verano llegó sin que nadie se diera cuenta.
La dacha ya no se parecía a la casa que Irina había visitado con ansiedad. Todo a su alrededor se había vuelto cuidado y cálido: las flores florecían a lo largo de los senderos, las plántulas brotaban verdes en los parterres, y por las noches la casa se llenaba del aroma a infusión y madera fresca.
Un día laborable, cuando Irina decidió llegar antes de lo habitual, vio a un hombre en la parcela vecina. Estaba reparando una valla: alto, con las sienes canosas, vestido con ropa sencilla de trabajo. Al ver a Irina, sonrió y asintió.
"Buenas tardes. ¿Será usted la dueña de esa casa?", preguntó, señalando su propiedad.
"Sí", respondió Irina. "¿Es usted la nueva vecina?"
"Podría decirse que sí. Soy Alexey. Compré un terreno en primavera, pero nunca me decidí."
La conversación surgió de forma natural: sobre las tareas de jardinería, el clima, la dificultad de encontrar buenos artesanos. Alexey se mostró tranquilo y discreto, sin hacer preguntas innecesarias ni ofrecer consejos.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
