Llevaba tres años casada y mi esposo dormía todas las noches en el cuarto de mi suegra. Una noche lo seguí a escondidas, y me enteré de una verdad que lamenté profundamente.

Diagnóstico: insuficiencia renal crónica avanzada.
Tratamiento: diálisis nocturna domiciliaria.
Fecha de inicio: tres años atrás.

Sofía sintió que el aire le faltaba.

Leyó y releyó los informes. Las sesiones debían realizarse cada noche, durante varias horas. El paciente necesitaba asistencia constante. Riesgo de muerte sin tratamiento: alto.

Entonces lo entendió.

Ricardo no dormía con su madre.

Su madre cuidaba de él.

Las lágrimas comenzaron a caer sin que pudiera detenerlas. Todo encajaba… y al mismo tiempo, no.

¿Por qué no se lo había dicho?

¿Por qué ocultarlo durante tres años?

Esa noche, Sofía no fingió dormir.

Cuando Ricardo se levantó, ella habló:

—Ya lo sé.

Él se congeló.

—¿Qué… qué sabes? —preguntó, dándose vuelta lentamente.

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