Llevó a su amante a la gala, pero su esposa se robó el espectáculo.

Elena nunca daba discursos.

No a menos que tuviera un motivo.

3) El discurso que arrasó la sala
Elena subió al escenario con serena precisión, como si hubiera practicado el recorrido. Bajo los focos, su tiara brillaba.

“Buenas noches, amigos”, comenzó. “Gracias por apoyar a la Fundación Esperanza”.

Aplausos corteses.

“Como muchos saben”, continuó, “la filantropía es una tradición en mi familia. Esta noche, quiero anunciar un nuevo capítulo”.

Ricardo sintió que le flaqueaban las piernas.

“A partir de hoy”, dijo Elena, “asumiré la presidencia de la Fundación Esperanza. Y para financiar nuestros nuevos proyectos, haré la donación más grande de su historia”.

La sala se emocionó.

“Elena…”, susurró Ricardo, casi sin aliento.

“Cincuenta millones de euros”, declaró Elena.

Estallaron los aplausos.

Ricardo se sintió como si le hubieran dado un golpe. Esa cantidad provenía de cuentas que creía controlar, o al menos compartir.

¿Cómo podría hacer esto sin él?

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