De todos modos, ignoró la advertencia y tomó la decisión que acabaría con su vida tal como la conocía.
"Recoge a Bianca primero", le dijo al conductor.
El juicio silencioso del salón de baile
El salón de baile resplandecía con candelabros y una certeza costosa. Bianca lucía impecable de azul intenso; su collar de diamantes se reflejaba en cada respiración. Victor sonrió durante los saludos, los apretones de manos y las sutiles miradas que decían: "¿Dónde está tu esposa?".
Una organizadora de eventos se acercó, cortés pero directa.
"¡Qué alegría verte!", dijo. "¿Y Saskia? ¿No viene?".
Victor no dudó. "No se encuentra bien", mintió con suavidad. "Insistió en que asistiera".
Los dedos de Bianca se apretaron en su brazo.
"Lo saben", susurró. "Por cómo me miran...".
"Te lo estás imaginando", dijo Victor, incluso mientras sentía que la sala se cerraba a su alrededor como una red.
Entonces la música cambió y Victor la vio.
Saskia estaba en la entrada con un vestido dorado que parecía pertenecer a la realeza, no a rumores. Su cabello caía en suaves ondas. Los diamantes de su familia reflejaban la luz como una advertencia.
Y a su lado caminaba un abogado alto, de cabello canoso y un esmoquin impecable: el Sr. Adrien Roth, un hombre conocido por sus guerras corporativas que acababan con carreras.
A Victor se le encogió el estómago.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
