Llevó a su joven "invitada" a la gala benéfica, convencido de que su esposa extrañaba su hogar, hasta que ella entró vestida de oro, tomó el micrófono y llamó a la amante al escenario frente a 300 personas. Con un discurso sereno, convirtió su secreto en un espectáculo público... y la verdadera razón por la que había esperado meses para hacerlo solo salió a la luz cuando cesaron los aplausos.

“Cincuenta millones de euros”, anunció Saskia.

El salón de baile estalló.

Víctor sintió que se le helaba la espalda. Aquello no era solo una donación: era poder, exhibido públicamente.

Saskia esperó a que los aplausos se suavizaran y añadió, casi con naturalidad:

“Y me gustaría invitar a alguien al escenario”.
Se giró ligeramente. “Bianca Rinaldi, ¿quieres acompañarme?”

La sala giró como un solo cuerpo.

El rostro de Bianca se desvaneció. Victor se acercó, apenas moviendo los labios.

“Vete”, susurró. “Solo vete”.

Bianca se paró

Avanzó como si se encontrara bajo un foco de atención que no había elegido.

Saskia la ayudó a subir las escaleras con una sonrisa que no se desvaneció.

"Bianca me enseñó algo", dijo Saskia al público. "Sobre la honestidad".
Una pausa.
"Así que esta noche voy a ser completamente honesta".

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