Su suegra resopló:
"¡Ay, qué orgullosos estamos!"
"Mamá", la interrumpió Ilya. "Ya no te entrometes. Ayer humillaste a mi esposa y asustaste a mi hijo. Una vez más, y no volverás a vernos ni a mí ni a Liza. ¿Entiendes?"
Liudmila Serguéievna abrió la boca.
"¿Estás... me estás amenazando?"
"Estoy poniendo límites", dijo Ilya con calma. "Es tarde, pero los estoy poniendo".
Nikolai Petrovich añadió en voz baja: "Y con razón. Si yo fuera tú, lo habría hecho hace mucho tiempo".
Lyudmila Serguéievna palideció. Su autoridad se quebró donde menos lo esperaba: en la voz de su marido.
Katya miró a Ilya y vio que sí, que era difícil para él. Sí, temblaba por dentro. Pero había dado un paso. El primero, el de verdad.
Y eso era importante.
Etapa 7. Una semana después de la "primera noche": cuando la familia se reúne de nuevo, pero de otra manera.
Katya e Ilya alquilaron un apartamento. No porque se sintieran "ofendidos", sino porque se dieron cuenta de que necesitaban un espacio libre de directores desconocidos.
Ilya llevó a Liza a su casa a pasar el fin de semana. Poco a poco, con cuidado. Katya no intentó "convertirse en madre de la noche a la mañana", pero estuvo ahí: enseñándole a Lisa dónde estaban las tazas, leyéndole por las noches, comprándole pinzas para el pelo divertidas que ella misma escogía.
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