Recordó el momento en que pudo haber hecho un berrinche y arruinarlo todo, y en cambio, decidió proteger a su hijo y exigirle la verdad.
Recordó cómo Ilya le dijo "no" a su madre por primera vez.
Y recordó cómo la pequeña Lisa le preguntó: "¿No me vas a echar?".
A veces la noche de bodas no revela pasión.
A veces revela quiénes son realmente el uno para el otro.
Katya no tuvo el "cuento de hadas perfecto".
Experimentó la vida real: conversaciones difíciles, errores ajenos y una personita atrapada en medio de un juego de adultos.
Y si alguien le hubiera preguntado más tarde qué fue lo más importante de esa noche, Katya habría respondido simplemente:
"No perdimos a nuestra familia. Perdimos nuestras ilusiones. Y ese, curiosamente, fue el comienzo de la verdadera felicidad".
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