Los gatos se te acercan cuando duermes o se frotan contigo.
El motivo por el que los gatos restriegan su cuerpo con objetos, muebles y hasta con nosotros, sus queridos humanos, tiene que ver con el olor.
El cuerpo de nuestros gatos está cubierto de glándulas capaces de producir unas moléculas o mensajes químicos llamados feromonas, que nosotros no olemos, pero nuestros gatos sí: ¡y es que sus narices son entre 1.000 y 10.000 veces más potentes que las nuestras! Estas glándulas se encuentran, sobre todo, concentradas en la zona de la cara de nuestros queridos gatos, pero también en la base de su cola y hasta en las almohadillas de sus patas.
Y, gracias a ellas, cuando nuestros camaradas de ronroneos restriegan su cuerpo o su cabeza con los muebles, el sofá o con las esquinas de la pared, lo que están haciendo es depositar en todas estas superficies su olor más personal. ¡Lo mismo que hacen cuando se frotan con nuestras piernas!
Restregarse les permite compartir su olor con nosotros o con otros felinos a los que consideran sus amigos. En otros maullidos: nuestro gato está creando un olor comunal, de grupo. Y con estos restregones insistentes, dice que nos considera parte de su círculo social peludo más íntimo. ¡Casi nada!
Tanto restregarse, tiene dos motivos: por un lado, permite a nuestras queridas bolas de pelo marcar su territorio; es decir, marcar estos objetos o superficies como parte de su zona segura. Así que, en esencia, cuando nuestros gatos se frotan con nosotros, lo que hacen es reclamarnos como propios. Un modo gatuno de decir: “Este humano o esta humana es mía”, en su propio idioma felino.
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