Adriana entró y se plantó firme. Quiero advertirte algo, hermano, y es mejor que lo sepas de mí antes que de otro. Ricardo la miró. ¿Sobre qué? Adriana dejó el sobre junto a las fotos. Sobre Mariana. Él abrió las fotos, las repasó sin entender. ¿Qué quieres decir? Adriana se quedó callada un segundo como midiendo. Dicen que esta mujer tiene un pasado complicado.
¿Sabes lo que se dice en el pueblo donde vivió? Déjame mostrarte algo más. De la bandeja sacó recortes de periódico, pantallazos de redes. Decían cosas imprecisas. Posible estafa. Niñera despedida por Desacato. Casa grande vendida por ella sin contexto real. Mariana apareció en esas imágenes señalada. Ricardo levantó la mirada furioso.
Esto no es verdad. Adriana empujó las pruebas sobre la mesa. ¿Tú lo crees o no? Pero yo te lo aviso, porque si esto explota, vas a estar en medio. Vas a perder la custodia de los niños, el prestigio, todo. Mariana apareció en el despacho sin que nadie se diera cuenta. Escuchaba cada palabra. Su mundo se caía.
Ricardo vio a Mariana ahí parada, se le tensaron los músculos, miró los papeles, luego a ella. Es verdad, preguntó Mariana negó. No, nunca. No sé quién dijo eso. Se veía vulnerable. Ricardo se giró hacia Adriana. ¿Dónde conseguiste esto? Ella alzó la barbilla. Se busca. Está en internet. Ricardo agarró unos papeles y empezó a quemarlos con fuego de encendedor. Adriana abrió la boca para decir algo, pero él la interrumpió.
Esto no me importa. ¿Entendiste? Adriana no dijo nada, solo respiró hondo y se fue sin mirar atrás. Se fue con paso firme con los tacones marcando los azulejos. Mariana salió del despacho. Ricardo la encontró en la puerta. Lo siento”, dijo él con voz cansada. Mariana lo miró y trató de recomponerse. “Yo no les fallaré.
” Ricardo la abrazó y por primera vez habló como papá y como pareja. Yo te creo. Ese abrazo no era de trabajo, era de familia. Lo que Adriana hizo no solo sembró dudas, también activó algo dentro de Ricardo, la necesidad de proteger a quienes ama. Y Mariana, sin decir una palabra más, lo sabía y sentía que la jugada de Adriana no se quedaría sin respuesta. Esa noche Mariana no cenó.
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