Me crió solo. Después de su funeral, descubrí el secreto que ocultó toda su vida.

Pero el amor no significaba abundancia.

Nunca tuvimos mucho.
Nada de vacaciones familiares.
Nada de salir a comer.
Nada de regalos sorpresa “porque sí”.

A medida que crecía, empecé a notar un patrón.

“Abuelo, ¿puedo comprarme ropa nueva?”
“Todos en la escuela tienen esos vaqueros”.

Siempre respondía lo mismo.

“No podemos permitírnoslo, chaval”.

Odiaba esa frase.

Odiaba usar ropa de segunda mano mientras todos los demás presumían de marcas.
Odiaba mi teléfono anticuado que apenas funcionaba.
Y lo peor de todo, me odiaba a mí misma por sentirme enojada con el hombre que me había dado todo lo que podía.

Lloraba en silencio sobre mi almohada por las noches, avergonzada de mi resentimiento, pero incapaz de detenerlo. Me dijo que podía llegar a ser lo que quisiera, pero empezó a parecerme una promesa hecha sin los medios para cumplirla.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.