Me echaron de mi casa cuando mi esposo acababa de morir, sin saber que él ya había preparado todo para que nadie pudiera arrebatarme nada.

La calma que llega cuando ya lo perdiste todo…
y dejas de tener miedo a perder más.

Llamaron.

Abrí.

Dos policías estatales entraron.
Miraron las maletas.
Los cajones abiertos.

Una agente, de unos cuarenta, me pidió mi INE.
Escuchó sin interrumpir.

El otro se giró hacia Doña Teresa.

—Señora, ¿puede explicar por qué están sacando pertenencias de esta vivienda?

Ella levantó el mentón.

—Es el departamento de mi hijo. Ha fallecido. Ella es… una ocupante temporal.

La agente me miró.
Yo extendí la copia simple.
Y el correo de la notaría.

Leyó.
Su tono cambió.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.