Me echaron de mi casa cuando mi esposo acababa de morir, sin saber que él ya había preparado todo para que nadie pudiera arrebatarme nada.

—Aquí consta un derecho de uso exclusivo a favor de la esposa, inscrito en el Registro Público. Y, además, si no tienen inventario autorizado, no pueden retirar bienes así.

Rodrigo intervino.

—Solo veníamos a ayudar…

—Con ocho maletas —respondió el agente joven.

Silencio incómodo.
El tipo de silencio que no se arregla con sonrisas.

Doña Teresa me lanzó veneno.

—Te casaste por dinero.

Sentí el golpe.
No retrocedí.

—Me casé por amor.
Y él firmó por miedo a ustedes.

La palabra “miedo” la encendió.

Dio un paso.
El agente se interpuso.

—Mantenga distancia.

Ella respiró fuerte.

Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.