Finalmente:
—Van a abandonar la vivienda ahora —dictaminó la agente—. Si existe desacuerdo hereditario, se tramita por vía civil. Si insisten, será allanamiento y coacciones.
Las maletas comenzaron a moverse.
Insultos bajos.
Rabia contenida.
Doña Teresa fue la última en irse.
Se inclinó hacia mí.
—No sabes con quién te has metido.
—Tú tampoco sabías con quién estabas casando a tu hijo.
La puer
ta se cerró.
El departamento quedó extraño.
No vacío.
Limpio.
Me senté en el suelo.
Y lloré.
Para ver las instrucciones de cocción completas, ve a la página siguiente o haz clic en el botón Abrir (>) y no olvides COMPARTIRLO con tus amigos en Facebook.
