Contestaron rápido.
—Notaría Pública No. 24 de Jalisco, dígame.
—Soy Valeria Álvarez. Necesito confirmar una escritura firmada por Alejandro Álvarez hace tres meses. La de “usufructo vitalicio y adjudicación”. Es urgente.
Silencio.
Tecleo de ordenador.
—Sí, señora Álvarez. Consta inscrita en el Registro Público de la Propiedad. ¿Está teniendo algún problema?
Miré a Doña Teresa.
Miré las maletas.
—Sí. Están intentando echarme de mi casa.
—Entiendo. Le recomiendo acudir hoy mismo. Y, si hay
ocupación o amenazas, llame al 911. Esa escritura es clara.
Colgué.
Todos me miraban como si el techo hubiera crujido.
—¿Qué escritura? —preguntó Rodrigo, intentando reírse.
Caminé hacia la pared del salón.
Allí colgaba un cuadro barato que Alejandro compró en un tianguis.
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