—¡Ese documento es falso!
Saqué el móvil.
Abrí el correo con asunto: “Por si algún día”.
—Tengo el envío. Tengo las copias. Y la notaría tiene el original. ¿Quieren discutirlo con un juez?
Lucía murmuró:
—Tía Tere… mejor vámonos.
—¡Cállate!
Vi el truco final.
Si no podían quedarse con la casa, intentarían llevarse cosas.
Joyas.
Computadoras.
Papeles.
—Nadie se lleva nada —dije, marcando 911 con el dedo firme—. A partir de ahora, todo lo que salga de aquí se documenta.
Rodrigo levantó las manos.
—No hace falta llamar a la policía…
—Sí hace.
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